Te comparto una reflexión para la Eucaristía de este domingo 23 de abril.
II DOMINGO DE PASCUA
Domingo de la Divina Misericordia
“Dichosos los que creen sin haber visto”
Hechos 2,42-47

1 Pedro 1,3-9

Secuencia opcional

Juan 20,19-31
En el Segundo domingo de Pascua, llamado “Domingo de la Divina misericordia”, el texto del evangelio de san Juan nos ofrece, como cada año, la oportunidad de reflexionar en varios temas muy importantes para nuestra vida de hombres y mujeres creyentes.
Se destaca, en primer lugar, el gran valor que tiene la reunión dominical, nuestra celebración eucarística de cada ocho días. En efecto, Jesús se aparece a los discípulos reunidos el mismo día de la resurrección y lo vuelve hacer al domingo siguiente. Es en la misa de cada domingo donde nosotros tenemos la oportunidad de encontrar a Cristo resucitado: en medio de la asamblea, en su palabra, en la sagrada comunión. No perdamos de vista la importancia que tiene la misa del domingo; participemos con devoción, con perseverancia, disfrutando de todo lo que el Señor nos da.
Otro aspecto importante que debemos considerar es el don de la paz que Cristo resucitado concede a sus discípulos. En cada aparición de Jesús, la expresión primera que brota de sus labios es: “La paz esté con ustedes”. Jesús es el hombre que se alza victorioso del sepulcro, luchó un duro combate, fue injustamente condenado a muerte, clavado en la cruz derramó su sangre por nuestra salvación, por su gran misericordia aceptó el sufrimiento por nosotros; ahora las señales de su martirio están llenas de gloria; la humanidad está ya en paz con Dios gracias al sacrificio redentor de Jesús. Los discípulos, temerosos, escuchan ahora esta frase maravillosa: “La paz esté con ustedes”; es una frase que fortalece, tranquiliza, y da lo que las mismas palabras expresan: la paz.
La fe es, sin duda, uno de los temas principales que el evangelio de este domingo nos sugiere. El apóstol Tomás no está en la primera aparición de Jesús, y cuando sus compañeros le dicen que Jesús está vivo y que se les ha aparecido, él, sencillamente no cree: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”. Tomás necesita ver para creer, así se lo reprocha Jesús en la siguiente aparición: “Tú crees porque me has visto”. Pero la fe auténtica, verdadera, madura, es aquella que no requiere de pruebas: “dichosos los que creen sin haber visto”. 
En la celebración eucarística de este Segundo domingo de Pascua le pedimos al Señor de la Misericordia que nos mire con benevolencia y se apiade siempre de nosotros. Amén. 
Que tengas un bendecido domingo.
+ Ruy Rendón Leal

Arzobispo de Hermosillo

Compartir
Artículo anteriorAnuncian en Perú simposio “Matrimonio y familia”
Artículo siguienteDulce profesión de fe de Martín Valverde
Nací el 3 de octubre de 1985, originario del Ejido San Agustín en el Municipio de Torreón Coahuila México, Realicé mis estudios en la escuela primaria del Estado "Liberación Proletaria", ubicada en la misma localidad; los estudios de secundaria fueron realizados en la escuela "Profesor José Rodríguez González, que se ubica en el centro de la ciudad de Torreón; mi educación preparatoria fue un poco accidentada, inicié dicha etapa en el "Centro de Estudios Tecnológicos y de Servicios #59" ubicado a espaldas de "Soriana Constitución" (Empresa de Súper Mercado Lagunera) en la ciudad de Torreón; sin embargo, permanecí en esa institución sólo un año (2001-2002), el 23 de agosto del año 2002 decidí Ingresar a la Preparatoria "Instituto Ciencias Humanas" (Seminario Menor), que se encontraba en el Ejido San Agustín, (donde sigo viviendo [hoy ya no existe dicha preparatoria, pues se transformó en el "curso Introductorio"]); no obstante en dicha escuela permanecí sólo dos años (2002-2004), para terminar los estudios de preparatoria en la "Escuela de Estudios Comerciales Computacionales y Fiscales" (ESCOFIS) donde sólo estudié un año (ciclo 2004-2005); en agosto del año 2005 ingresé al Seminario Diocesano de Torreón a la etapa del Curso Introductorio "San José" en el Ejido San Agustín, al año siguiente emprendí los estudios filosóficos en el "Seminario Mayor Santa María Reina", los cuales concluí en el año 2009; en ese mismo año ingresé a la etapa teológica en el mismo Seminario Diocesano, en junio de 2012, finalicé el tercer año de Teología, en enero de 2013 ingresé a la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos) en la Ciudad de México concluyendo los estudios correspondientes a la teología en el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México (IFTIM). Desde Noviembre de 2013 laboré en el Centro Pastoral Casa Saulo en la ciudad de Torreón, conocido popularmente como "Centro Saulo". Actualmente trabajo en la parroquia Inmaculado Corazón de María en la colonia Torreón Jardín.

Deja un comentario